Visitando la tienda de apple en la puerta del sol

Hoy, segundo día desde que se inauguró la tienda de Apple en la puerta del Sol en Madrid, y dado que es domingo, se me ha ocurrido ir a ver que tal, como ha quedado reformado el edificio de TíoPepe, y que es esa leyenda de las tiendas Apple, y su exclusividad, y su trato personalizado. Si bien es cierto que he ido con una persona que ve, aún así había tanto personal atendiendo al público que seguro que yendo sola hubiera sido parecido.
Me ha encantado, desde el primer momento alguien nos ha dicho como estaba situado todo en la planta baja y la entreplanta, pese a que había mucha gente.
Cosa rara, que no sucede ya en muchas tiendas, me han dejado tocar las fundas de distintos tipos de iphone, ya sabéis que ahora con esos estuches tan cerrados de los productos tecnológicos es imposible saber para una persona ciega que es lo que compra hasta que llega a casa, lo abre y ve si es lo que justo necesita.
Bueno, pues hoy lo he podido tocar todo.
También me ha gustado que una de las chicas que me ha atendido tenía dificultad auditiva, y así me lo ha hecho saber, contándome que llevaba audífono.
Nos hemos reído y hemos recordado juntas la peli de no me chilles que no te veo.
Bien, se han quedado con mis datos, y me llamarán para que los de la clínica hagamos un curso gratuito para empresas para sincronizar agenda, y para ver más posibilidades con todos nuestros dispositivos.
Le doy a la tienda, a día de hoy, y a sus trabajadores, un sobresaliente.
Y aprovechando el evento, pongo mi primer podcast eso sí, con la inestimable ayuda de Nicolás Reyes que hace de súper técnico, y las explicaciones de Juan Carlos, haciendo una audio descripción hasta con datos históricos y todo.
No sé como va a salir escrito este post, ya que lo estoy haciendo con el ipad, y de momento no sé corregir sobre el texto, así es que sed indulgentes.
Aquí pongo el código este a ver si suena el audio.

Visita al museo arqueológico

Desde que se inauguró después de sus obras el museo arqueológico de Madrid, estaba deseando hacerle una visita, ver como había quedado, y qué tal su accesibilidad.
Como he dicho alguna vez, un museo con sus vitrinas, con sus carteles de no tocar, sus salas de distribución enrevesada, en principio no es el sitio ideal para una persona ciega.
No se puede disfrutar cien por cien de sus exposiciones, ni de su gran aporte cultural, dadas las circunstancias.
Pero hay museos y museos, personas y personas, y en este caso, por lo que me ha costado, que ha sido gratis, ya que las personas con discapacidad no pagamos en los museos estatales de España, creo que más jugo no le podría haber sacado a esta visita.

Me encanta la historia, y en un sitio así, es donde una puede hacer un recorrido a través del tiempo, entre objetos desde 5000 años antes de nuestra era, sintiendo la evolución del ser humano en todas sus capacidades.

El museo arqueológico es un edificio compartido con la biblioteca nacional. Situado en la calle Serrano 13, en la zona de Recoletos más o menos. Es fácil llegar a él, pues muchos autobuses, metro y tren nos deja cerca de él.
El museo consta de 40 salas que van desde la prehistoria hasta casi nuestros días.
A veces por temas, por culturas, por países….
Su acceso es bueno, con rampa de poco declive, o sea que alguien que vaya en silla de ruedas le es fácil su desplazamiento en todo el recorrido.
Una de las pocas cosas que tengo para criticar en su accesibilidad, es que si bien hay un QR para descargarse las audio guías, este está a tal altura que si no es porque iba con alguien que ve, hubiera sido imposible localizarlo.
Tan útil que nos son los QR para disfrutar de los contenidos multimedia.
A través del QR descubrí que podía bajarme una aplicación para el iphone que me ha ido guiando por todas las salas donde había zonas táctiles.
Yo esencialmente esta vez solo he ido a las zonas táctiles de cada sala, pues no disponía de más tiempo.
Entre la audio guía, los planitos en relieve y los rótulos en braille lo cierto es que me ha encantado tanto el museo como todo lo que ha llegado a mis manos y he disfrutado dimensionándolo e y dejándome llevar entre retazos de leyendas e historia.
Una vez más, mi lectura de novelas junto con las texturas de altos y bajos relieves, cascos romanos, hachas de bronce, pinchos, lanzas, puntas de flecha de sílex, cerámica, piedras talladas, monedas…. Han disparado mi imaginación al máximo transportándome de Mesopotamia a roma, de Grecia a la edad media, pasando por Egipto, y la misma y vieja Hispania con sus trocitos de historia y sus grandes yacimientos.

Caminar por las salas del museo arqueológico, con su acogedor suelo de madera, disfrutando al poder tocar un alfabeto árabe, o una evolución de la escritura desde un dibujo simple a una palabra cuneiforme, o poder tocar el mapa de Roma al completo cuando Roma era un señor imperio, todo a la altura de mis manos en relieve y en braille.

Bien, os lo recomiendo, es hermoso dimensionar la historia en un par de horas.
Yo repetiré para disfrutarlo más, y entrar más en detalle con sus exposiciones y sus salas.

Os dejo su web:

Visita al Museo Arqueólogico de Madrid

Sala de mosaicos romanos
Salvi en el Foro romano

El origen de la enfermedad

Probablemente estoy sensible en estos últimos tiempos por razones que aquí no hacen al caso, con respecto a la enfermedad y su actitud ante ella;
pero noto en estos días una sensación rara que por momentos me gusta menos. Cada
vez con más frecuencia podemos escuchar y leer en internet a legiones de sabios pontificando sobre el fracaso de la medicina tradicional, sobre que los médicos, fisioterapeutas y enfermeros, sólo tratan los síntomas, descuidando el origen verdadero de la enfermedad.
¡como si los sanitarios notuviéramos humanidad!

Y es ahí donde ellos echan su cuarto a espadas, y cada sabio bien letrado, nos propone alternativas fantásticas de curas milagrosas, vidas supuestamente sanas, complementos nutricionales de todo tipo, dietas con alimentos que nuestros abuelos no se los darían ni a sus animales de granja.

Y ya tenemos ante nosotros el lento cuanto interminable desfile procesional de los siete chakras, las 16572 maneras de realizar el yoga (todas y cada una son la mejor), los 3025 tipos de masajes desorientales en todas las posturas (vamos, el kamasutra de la salud), el taichí, la meditación en todas sus variables….
Y ya el colmo: un famoso deportista, con una rotura del Bíceps femoral, se desplaza a donde Santiago perdió el caballo, para que una señora, calificada de doctora, le ponga placenta de yegua en su lesión como método de curación infalible.
Hubo de retirarse a los 8 minutos (ocho) de partido. Desconozco si la placenta estaba garantizada. En caso contrario, 8 minutos a 3000 euros resulta un poco caro, ¿no?

La medicina ayulbera, la china, la coreana,, la chamánica….
Eso sí, aquí todos hacemos de todo. Sin más títulos que los que cada cual quiera poner en su bonita pero informal consulta.
Estuve yendo un tiempo a un homeópata cuando mi hernia discal digamos que estaba en plena virulencia, y dolía a rabiar ese ciático. Fui porque mi estómago empezaba a ser víctima de tanto antiinflamatorio. A la tercera consulta, el homeópata (que a lo mejor también se decía doctor y todo), ¡me quería hacer una regresión! no sé si para encontrar el origen de mi enfermedad o el caballo de Santiago. Lo que sí sé es que perdió la cliente porque no se puede pedir tanto a la paciencia de una paciente.

Y es que eso de buscarle el origen a la enfermedad, ir a la raíz tiene pan y con qué comerlo.
Porque claro, todos estos gurús, cuando no saben qué hacer ante cosas que no entienden,, que no tienen explicación, les es bien fácil decir que hasta que no se encuentre el origen, y que todo es emocional, no saldrá esa enfermedad. ¿dónde está el origen del cáncer de Lucía,, niña de nueve años que traté y dije adiós en el 2004? ¿Dónde la explicación de las lesiones de los niños del colegio de parálisis cerebral en que trabajé? ¿Dónde el cáncer del perro de mi amiga Loles? ¿Y la esclerosis lateral amiotrófica de Delia? ¿la polio de Nieves?
¿Dónde está el origen emocional de mi ceguera de nacimiento?

Por supuesto, además de aferrarse a sus principios, estos sanadores de pacotilla, inequívocos representantes de la corrupción en la salud, critican sin piedad a la medicina tradicional,, con sus medicamentos agresivos, con sus profesionales deshumanizados, creando dudas e incertidumbres en el paciente, sensación de culpa, y más estrés ante su enfermedad.
Lo más tremendo es que los propios pacientes son defensores a ultranza de sus sanadores, sustituyendo la religión por ellos y convirtiéndose en más integristas si cabe.
¡un poco de coherencia!:
en África mucha gente se muere de hambre y mucha de diarrea. y comería de buena gana todo lo que esos señores dicen que es tan nocivo para nuestra salud.
Cualquier ciudadano del tercer mundo, desearía
tener nuestras vacunas y nuestros antibióticos tan supuestamente malos malísimos.

Estoy agotada de tanto charlatán con los conocimientos suficientes para arreglarnos la vida a todos, enmendándonos la plana con sus imposiciones irrefutables.
Razonemos, fijémonos más en las evidencias científicas a la ora de curar, y no tanto en la evidencia empírica que es súper manipulable.
Por favor, no saltéis esa raya ni terapeutas ni pacientes, que hace que os volváis locos y nos volváis locos a los demás con tanta sabiduría, procedente, en algunos casos, del despecho por haber fracasado en la medicina convencional,
Y en no pocos de las más profundas entrañas del atrevimiento generado en la ignorancia, y han hecho de la duda y la vulnerabilidad del paciente su modus operandi, su modus vivendi, su modus engañandi.

Pero ¡cuidado! Si un paciente, inquieto o desesperado por su enfermedad, pretende recibir más explicaciones, con una regresión, a dos encarnaciones anteriores, (como quien atrasa un reloj),entonces ya está todo arreglado porque se habrá puesto en funcionamiento el modus inventandi, que es el auténtico origen de todos los modos: el modus estafandi .

Probando probando

Probando probando

Este post solo es una prueba como su título indica, y es que mi amigo Nicolás que es un tío inquieto donde los haya, ¡sabe un montonazo y además me lo cuenta!

Se me ocurrió que podía ser una buena idea complementar cada post con algún audio, ya sea para este blog, así como para el blog de la clínica de fisioterapia,
¡y esta es la primera prueba!

leer escuchando

Cierto que no hace falta que sea el día del libro para escribir sobre la satisfacción de la lectura, pero las fechas hacen visibles las cosas que se dan como cotidianas sin más, y eso es bueno, tomar un ratito,, reflexionar, y señalar algún punto.
 
  Soy lectora desde los cinco años, no, no os riáis, la disciplina de las monjas tenía eso, que daba igual si tu tacto no se había  desarrollado adecuadamente, ni si tu evolución sensorio motora no te lo permitía.
Las monjas no entendían de esas sutilezas en los tiempos en que yo  con una fría lámina de cinc, letra a letra arañando mis dedos índices aprendí a leer.
 
  Mi primera cartilla en braille, mis primeros cuentos, los libros de la escuela.
  Lo más grande pasar de tercero a cuarto, ahí el tamaño del libro cambiaba de pequeño a grande, de cuartilla a pliego.
 
  Hacer la lista de pedidos a la biblioteca central braille  de la once para tener libros que leer en verano, Dickens,   Marc TWAIN…
  Hasta que un día en el cole de Sevilla nos descubrió por primera vez Don Guillermo, profe de historia, el libro hablado.
 
  Yo soy lectora braille de corazón, cuando lo que leo pasa de mis manos a mi alma, sin haber sido procesado previamente por mi cerebro,  y la poesía, las frases filosóficas, las novelas líricas y lentas, donde cada palabra hace pensar.
  Pero debo reconocer que en estos últimos años, en que la tecnología ha facilitado el acceso a la lectura tanto a las personas ciegas, es el leer escuchando lo que más utilizo.
  La rapidez de convertir un texto a voz, de bajar un libro hablado de la biblioteca de la once, descargarme cualquier audio libro de Internet, poder utilizar tantos soportes para la lectura es casi un sueño hecho realidad.
  Pero mis dedos cada vez leen menos, mi espalda lo agradece, en cambio ellos están tristes y necesitados de acariciar letras.
  Un dispositivo braille vale demasiado dinero para tener uno en casa y poder leer acariciando.
 Paciencia, espero que esto siga avanzando y que sea fácil en breve acceder de nuevo al braille como se merece y como nos merecemos.
 
Leer escuchando

Los riesgos de la seguridad

Hace tiempo que no cuento nada sobre mis aventuras por Israel, aunque en este caso, más bien sería mi aventura hasta llegar al avión de Elal para viajar a este país, lo que voy a relatar.
Decidí viajar para Pesaj ese año, a ver a mis amigos, aprovechando que por casualidad la Semana Santa de España coincidía con las fiestas de Israel, lo que me permitía sumar días y ampliar las incipientes vacaciones. En esa época yo no tenía perra guía aún, de modo tal que acompañada de mi bastón, mi maletita y mi vieja mochila, al aeropuerto de Barajas que me encaminé.
Como sólo sabía en qué terminal debía tomar mi vuelo, gracias a los buenos servicios de un ciudadano amable, me vi ante un mostrador de información.

Nos situamos en 1993, plena guerra del golfo,
Y mi desconocimiento era total sobre las precauciones de seguridad a nivel internacional, así como las propias de Israel.
Si bien en la actualidad todas las medidas que viví entonces ahora son lo normal en cualquier viaje, en cualquier aeropuerto, entonces yo me quedé desconcertada:
Me hicieron esperar aparte, y poco después, hizo su aparición un señor muy serio, que en un correctísimo español, empezó a preguntarme:
Nombre, apellido, nacimiento, trabajo… tantas preguntas seguidas y yo ya con la mosca detrás de la oreja (¿qué le importa a este tipo mi vida? ¡que se me escapa el avión!)
¿viaja con el grupo de peregrinos del padre escudero?
-No señor.
-¿y por qué?
-Pues ya ves…
Se vuelve a repetir la pregunta:
´-¿viaja con el padre Escudero?
-No señor, viajo sola.
-¿y por qué?
-Pues…. (¿quieres tú viajar conmigo?)
-¿quién te ha hecho la maleta?
(y no, paternalismos los justos).
-¡la maleta me la he hecho yo!
-¿con quien vives?…
-Con mi gata, a lo mejor ella me ayudó a hacer la maleta, ¿te vale esa respuesta?
Y así una hora de vacile por mi parte, de mosqueo por parte de ese señor tan rijoso de Elal que no paraba de tocarme las narices.
Y yo mirando la hora.
– Pero bueno, ¿qué sentido tiene todo esto?
-Si no vas con el padre Escudero….
-¡si me nombras otra vez al padre escudero no sé lo que hago!
¡voy a casa de mi amigo Natalio Kirchuk!
¡palabra mágica! El señor tieso, tan tieso él, de repente se quedó en silencio:
-¿kirchuk? ¿kirtchuk? ¿de qué lo conoces? ¡es primo mío!
¡dile que soy -Daniel!
¡Haberlo dicho antes! Esto son medidas de seguridad. No te preocupes y contesta a todo lo que te pregunte, sólo es para evitar atentados, no es nada….
En fin, mi amigo Daniel de pronto era otro, amable, divertido, ya las preguntas no las vivía con la misma agresividad ni, por supuesto, con la misma tensión.
Me reí de su manera de preguntar, y al final nos caímos genial.

No pude evitar preguntarle por qué razón me quería colocar con el padre Escudero.
Su respuesta fue que todas las personas ciegas que viajaban a Israel, lo normal era que fueran en un grupo de peregrinos.
Ya. Tan normal como que él fuera el primo de mis amigos ¿no?

Reencuentros

  ¿no os ha pasado que después de mucho tiempo os habéis reencontrado con alguien y es como si el reloj se hubiera parado desde la última vez que os visteis??
  Pues eso es lo que me sucedió ayer con mi amiga Loles.
 
  Nos conocimos en la escuela de perros guía en el año 2004, cuando fui a por mi perra Bimba.
  Ambas éramos renovadoras de perro, ambas con el mismo instructor.
   Las circunstancias en la escuela de perros guía, son en cuanto a la convivencia un tanto extremas.
Ocho ciegos internos en una residencia durante más o menos tres semanas, cada uno  con sus emociones a flor de piel, aceptando su nuevo guía, sumando las complejidades de cada cual junto con las frustraciones propias y las de no saber manejarse en esta nueva etapa, hacen que todo se agrande, se dramatice.
Loles y yo, desde el primer momento nos caímos genial, conectamos desde que nos tropezamos,  literalmente,  en la moqueta de la entrada a la residencia. Dado que ambas habíamos ya pasado por la fundación, tratamos desde el principio de hacer que el día a día para todos fuera lo más amable posible.
  Ambas conocíamos los nervios de la entrega y primeros instantes con nuestro guía, del esfuerzo por tratar de agradarle.
También sabíamos de la frustración de las primeras horas, la disciplina del cepillado, alimentación, sacar al perrito a sus necesidades, hacer la obediencia….
Los días de angustia frente al tráfico por primera vez,    
  La alegría de completar una ruta bien, con la felicitación del instructor.
La primera vez con nuestros perros en el metro, en el bus, en el tren, ir de tiendas, de bares….
En fin, son días de mucho trabajo tanto físico como emocional, solo el que lo ha vivido sabe de qué estoy hablando.
Entre Loles y yo, logramos dentro de lo posible, que nuestro grupo tuviera un cierto equilibrio de convivencia, hicimos de todos cada logro, cada esfuerzo tanto de nuestros perros como de nosotros mismos.
Y fue divertido y a la vez  muy enriquecedor
  Creo que Loles confundió el dolor abdominal que tenía, con agujetas de las risas que hicimos en aquella mezcla de pelos y sudores, y una noche su peritonitis se presentó en forma de bestia con cuernos y todo.
No sé como lo supe, pero en cuanto ella me llamó a su habitación contándome que no podía más, que su dolor era tremendo,, intuí lo que estaba pasando, de repente, lo que venía en los apuntes de patología médica tenía sentido, y me di cuenta de que era  sin duda alguna, una pedazo de apendicitis y que si no se tomaban medidas de inmediato, la buena de Loles podía perder la vida.
Venciendo la resistencia del segureta, del responsable, y hasta de la propia directora de ese momento, por fin vino una ambulancia a por ella.
   Sólo Loles y Pedro, su instructor, saben lo que pasó esa dura noche, del periplo de hospital a hospital, hasta que de mañana temprano fue intervenida quirúrgicamente.
  La desolación que nos dejó al grupo fue grande, menos mal que era el final, que ya esa semana nos volvíamos a casa con nuestros perros guía.
 
  Dice un viejo proverbio que si le salvas la vida a alguien, ya eres responsable de él para toda la eternidad.
 
  Y en esas estamos, Loles, ¡no te libras de mí ni en el paraíso!
  Da igual el tiempo que pase, siempre habrá algo para reír, para soñar, para abrazarnos.
¡y para engañarte para que comas algo más!

Feliz cumpleaños Bimba

El tiempo pasa inexorable, y un año más celebro junto a mi perra guía jubilada su cumpleaños.

    Está aquí, bueno, más bien en mi sofá enroscada, escuchando como yo, la lluvia en el patio.

  Solo se levanta cuando oye bolsas en la cocina, cuando abro la nevera o cuando hay algo que huele mejor que bien en la hora de la comida.

  Su veterinario dice que está algo sorda, yo diría que su sordera selectiva es espectacular, llamarla para algo que no sea comer y que venga al instante como sucede con los otros dos perros de casa, es misión imposible.
Ni siquiera abrir la puerta para ir a la calle.

    Si es cierto que sus orejas, día sí,día no, acumulan demasiadas levaduras, entre gotas, corticoides,  y limpiezas se nos pasan las jornadas. El día que amanece nublado ya la escucho sacudirse con fuerza, y por más que trate de prevenir,, esas otitis nos complican la vida, esa es la verdad.

  Excepto el susto que nos dio hace un par de años, con una lumbalgia, que a penas podía moverse, por lo demás vive como una señora reina jubilada.
 
  Yo sostengo la teoría que a mi perra Bimba nunca le ha gustado el trabajo, siempre ha sido vaguísima.
Es por eso que la llegada de mi actual perra guía, a penas le supuso un drama, para mí que pensó que menuda liberación, que eso de vivir peligrosamente en la calle, que lo haga la juventud, que ella ya dio lo que tuvo que dar y tan bien que lo hizo.

  De vez en cuando, en los días como hoy, se le cruza un cable y viene a posar su cabeza sobre mis rodillas, aprovechando que los dos pastores alemanes están adormilados y no le quitan espacio.
Se queda quieta y llega entre nosotras esa complicidad de los primeros años, cuando éramos ella y yo, solas ante el peligro, cuando avanzábamos entre el gentío por Madrid, por Barcelona, por Granada….
  Mi mano y su pelaje suave se mezclan para ser la  caricia que nos regalamos la una a la otra.
  Las dos cumplimos años sin duda   ¿a que sí Bimbita?

  Feliz cumpleaños!
 

Bimba tumbada, pulsa para ampliar la foto

HOY ME ENCUENTRO PEOR

HOY ME ENCUENTRO PEOR

  ¿a qué  fisioterapeuta no le han dicho semejante frase?
 
  Vivo dos situaciones laborales muy diferentes en fisioterapia:
  Trabajo en el instituto provincial de rehabilitación Gregorio Marañón de lunes a viernes en turno de tarde, es un hospital público.
 
  Me gusta mi trabajo,  me divierto con él, y me considero muy afortunada por ello.
  El perfil de pacientes que tratamos mis compañeros y yo suele ser el típico enfermo crónico, neurológicos residuales, artritis y artrosis de varios años.
De vez en cuando aparece una fracturita, un esguince, una luxación para alegrarnos la jornada.
  Cuando llegan mis pacientes, los evalúo, y con las orientaciones más o menos fiables del médico rehabilitador, diseño un esquema de tratamiento que voy variando según la evolución del paciente.
 
  Por lo general, con la fisioterapia tradicional, sin grandes técnicas específicas, las personas mejoran su balance articular, su esquema corporal, disminuyen sus contracturas, y tienen menos dolor.
  Pero de repente, llega el día antes de la revisión con el médico:
¡gran tragedia!
Ese día, quien más y quien menos, empeora.
  La jornada antes de ira la revisión todo duele más, es como si el trabajo de un mes, se fuera al garete por arte de magia, las fascias se retraen, los músculos se tensan, e incluso aparecen molestias donde antes ni existían.
 
  Seguro que hay alguna explicación psicológica a esto, que mil tratados, que mil tesis y estudios se han hecho sobre esto, pero yo, ¿que puedo hacer yo?
       Soy científica por naturaleza, y si bien entiendo que el paciente encontrándose mejor, va a llegar a la consulta del médico rehabilitador y va a ser dado de alta, me pregunto a qué se debe esa resistencia a mejorar que un gran porcentaje de nuestros pacientes del hospital tiene.
 
 Luego vivo la otra situación, tengo una clínica de fisioterapia privada, donde el paciente viene porque realmente le es urgente sentirse mejor.
Paga por una mejoría rápida, exige más de lo que nuestras manos quisieran darle para que esté en forma, pretende que en una sesión le resuelvas digamos por ejemplo  su tortícolis, pues han oído que no sé qué fisio le hizo no sé que cosa a Mesi, a Ronaldo…. y en un par de toques mejoró.
 
  No sé cual de las dos situaciones me abruma más, la verdad.
 
 
 
 

El gato que está triste y azul

 
  El gato que está triste y azul
 
desde que me dejaste yo no se 
porqué la ventana es más grande sin tu amor
 
El gato que esta en nuestro cielo 
no va a volver a casa si no estás 
no sabes mí amor que noche bella 
presiento que tu estas en esa estrella
 
 
Canción de Roberto Carlos.
 
    ¿os acordáis de la canción de Roberto Carlos?
  Yo la escuché por primera vez de pequeña, en Barcelona, cuando mi Tito Antonio me llevaba a su casa por semana santa de forma solidaria  mientras mis padres amasaban fortunas en Alemania por mi bien y por el de mi hermana.
  Mi prima Conchi, en plena adolescencia soportaba mis preguntas, mis saltitos, y que no la dejara en paz con su novio.
Ella me puso la cinta completa de Roberto Carlos hasta que me aprendí todas sus canciones, me echó por primera vez crema hidratante, me dio a probar los berberechos, el vermú y me explicó cual era la diferencia entre el PC y el P SUC.
Creo que a mis nueve años de edad, sentí que gracias a mi prima, conocía las verdades del mundo por fin.
 
  Pasó el tiempo, y a mi madurez de 14 años, volvió el gato que seguía triste y azul de la mano y de la guitarra de mi primo Juanito.
 Lo mucho que me gustaba oír lo cantarla ¡y lo bien que tocaba esa canción!
  –Por favor primo ¿me la podrías enseñar?
 
  Y de nuevo esa paciencia que solo ciertos primos pueden tener con alguien como yo, y acorde tras acorde, repitiendo mil veces, logró que aprendiera, eso y muchas más canciones,además me mostró músicos y cantautores rebeldes, diferentes, que  jamás había escuchado.
 
  ¡No sabéis lo que fue llegar al cole y bacilar con mis compañeras de que sabía ese temita!
 
¡Uf! luego pasé mi época disco, la heavy,  la hippy, y la de tantas tendencias musicales, y el pobre gatito tan triste,, tan azul  se quedó durmiendo en algún cojín, en algún pajar, en no sé que rincón de mi memoria.
 
Pero hoy, en el desayuno, en mi lista de canciones en el ipad, ha venido a saludarme el jodido gato, ¡y menuda llorera me he dado!
además de por el gato, he aprovechado para llorar por esta semana de asco que llevo, por ese parte que mi jefe me ha puesto por salir antes del curro para aferrarme a los  trocitos de mi madre que quedaban en su casa,
 por Jorge, mi vecino,, que se lo llevó este miércoles un infarto a sus treinta años,
por los adioses que Ana Belén, Sara y yo hemos tenido que dar en estos tres meses a nuestros padres,
por todo lo perdido, amores, desamores….
¡y por ese pobre gatito que sigue ahí solillo! , tan triste, tan azul, que sabe seguro pero tan seguro,  que en mi alma, una lágrima hay.
 
  Aquí dejo la cancioncita, ¡coged la caja de pañuelos!
 
 

 
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