¿NOS MERECEMOS ESTO?

El martes pasado, día de huelga en la sanidad madrileña, me tocó formar parte de los servicios mínimos en el turno de tarde en el departamento de fisioterapia de mi hospital.
Ya que tenía que estar allí, decidí sustituir la chaquetilla habitual de fisioterapeuta durante la jornada laboral, por una camiseta reivindicativa con mensajes sobre la sanidad pública para todos, sanidad universal, y todo eso que los que vivís en Madrid sabéis que estamos tratando de evitar, como es la enajenación de unos hospitales que hemos pagado todos los madrileños, y que por más que se empeñen en convencernos de lo contrario, tras su venta, la calidad sanitaria empeorará, así como los sueldos y las condiciones laborales de los profesionales de la salud.

Por razones que no hacen al caso, hube de pasar un momento por el control de enfermería, donde presencié algo que me dejó sin palabras, a punto de renunciar a todos mis argumentos ya sea para mi pequeña lucha, mi pérdida de sueldo cada vez que hago huelga, y hasta se me habrían tambaleado mis ideas, de no haber sido por mi optimismo exagerado que me permitió recuperarme, en una rápida reacción ante lo que no merece distraer ni un ápice nuestra atención.
Se acercó una señora al control y, de forma impertinente por demás, preguntó si no había un jardincito para que su padre (allí ingresado por un ictus reciente), pudiera pasear.

El hospital donde trabajo está situado en la calle Francisco Silvela, en la frontera entre el barrio de salamanca y la guindalera, o sea que un jardincito para que paseara el papá de la señora, sería algo imposible.
No obstante las corteses y razonables explicaciones de la enfermera y la auxiliar, la señora, ya no molesta, sino enfadada, insistía. Y cuando las profesionales le indicaron la conveniencia de que, en aquel momento y estado, su padre debía permanecer en su habitación, entonces fue cuando se pronunció la susodicha dama en términos tales como: ¡pues vaya sitio de rehabilitación, un lugar donde no había ni un árbol para respirar aire puro,, ni un paseo para su padre con naturaleza alrededor, que cómo iba a mejorar ese hombre en ese entorno….

Yo, con mi camiseta rebelde, pensé en ese diálogo absurdo (pero igualmente lo habría pensado sin ella): A esa señora no le preocupaba si había medicación suficiente para su padre; si tenía los cuidados adecuados en fisioterapia o enfermería. No; ¡sólo le preocupaba si había un jardín en el hospital!
Y, analizando la situación, me pregunto: personas como esta señora ¿Qué creen que es la sanidad pública madrileña? ¿En que mundo maravilloso vive para pedir como algo irrenunciable un jardín para su padre?

Médicos hay que van a la calle en tandas de 700. Enfermeros y fisioterapeutas dejan de ser contratados o, peor, se les vuelve a contratar por la mitad de su sueldo anterior.
La limpieza, los servicios generales, los administrativos, mantenimiento, todo se convierte en contratas de contratas que se entregan a amigos de amigos de amigos del consejero; ¡pero nuestra señora y, como ella, muchas señoras y también señores, sólo notan la carencia de un jardín!

Viendo escenas como la referida, se me cae el alma a los pies. Se me pone la cara de egoísmo que tanto critico de algunos compañeros, y me pregunto si vale la pena perder tiempo y sueldo, a cambio de tensiones y riesgos por gente así, pues con este tipo de personas, es inevitable plantearse que

¡TAL VEZ TENGAMOS LO QUE NOS MERECEMOS!

Bailando con lobos

Bailando con lobos

A parte de una película preciosa, la frase bailando con lobos es un mote que los instructores de la escuela de la once de perros guía, Juan Luna y Pedro Márquez me pusieron cuando fui a recoger a mi perra guía Heidi, una pastora alemana, la cual tuve que despedir el 16 de agosto del 2004.
Cada mañana cuando me levantaba en la escuela, ponía música en el reproductor del libro hablado que nos dejaban, bailaba y jugaba al ritmo de la música con mi perrita que, en esos tiempos era joven, juguetona y llena de vitalidad.
Así fue como los instructores me pusieron ese mote.
En la actualidad tengo tres perros: Bimba, mi perra jubilada, una labradora blanca que vive para comer y dormitar; Xito, un pastor alemán que adoptamos como futuro perro guía, que se quedó en solo perro pues en los tres meses que estuvo en la FOPG no aprendió más que a ladrar.
Y luego está Nevi, mi actual perra guía, otra pastora alemana que es la que me acompaña paso a paso, y hace que mi vida en este Madrid lleno de barreras arquitectónicas, sea más amable en mi caminar.
Cuando cuento a la gente esto de convivir con tres perros, se quedan sorprendidos. Realmente no es para tanto, lo malo es pasar de el primero al segundo, luego ya da lo mismo.
Debe parecerse a lo de tener dos o tres hijos.
Mis perros la mayor parte del tiempo se lo pasan durmiendo cada uno en su colchoneta.
Eso sí, se nota un poco en el presupuesto del veterinario, o en los sacos de pienso, también en el número de bolsas de recoger cacas que debo llevar en el bolsillo, pero por lo demás….. ¿Qué puedo decir?
¡Me encanta!
Es cierto que hay momentos de caos en mi casa a la hora de dar la cena a los tres, o cuando tocan el timbre ahoras extrañas, también la cantidad de pelos por baldosa es superior a la media normal, pero como dice el refrán: ¡donde hay pelo hay alegría!
Nunca imaginé que lo de bailando con lobos podría ser tan real como en este tiempo, y cuando pongo en el equipo de música según que canciones, mis tres perros aparecen del rincón donde quiera que estén roncando, se ponen a girar alrededor de mí, a frotarse en mi muslo, y a jugar a ritmo de salsa o bachata.

Leer acariciando

                  En estos días de celebraciones y homenajes al libro y su lectura, se me ha ocurrido pensaren cómo yo, persona ciega de nacimiento, con todo lo que ello supone, aprendí a amar los libros, la lectura,, y cuanto de lucha he tenido y tengo para acceder a ella.
  Desde los cinco años, que aprendí a leer en braille hasta el día de hoy, he pasado por todo tipo de circunstancias para el acceso a la lectura, ya sea para mis estudios, ya para mi entretenimiento y enriquecimiento personal.
 El braille es caro, pesado y algo más lento de producir. Por eso los libros hablados, los audio libros, y las diferentes herramientas tanto en el ordenador como en los diversos dispositivos de lectura  están más a la orden del día para las personas ciegas  a la hora de leer. Es más rápido abrir un doc, bajarse un libro desde la ibook store  o desde la biblioteca digital de la ONCE; más ágil y, prácticamente, podemos leer cualquier publicación en tiempo real como una persona que ve. Pero esto no ha sido siempre así:
aún recuerdo con nervios cómo antes de un examen algún amigo de buen corazón me leyó los últimos apuntes en media hora por no haberlos tenido transcritos,
o cómo tenía que andar en el instituto acordando con los profesores qué libro podía leer yo que estuviera pasado a braille en vez del que usaban mis compañeros.
  Pero cierro los ojos e imagino textos escritos, y mi memoria fotográfica táctil empieza a funcionar: En las yemas de mis dedos  cosquillean puntos que forman letras, palabras, versos,, poemas, grandes relatos, frases inmensas….
llega a mi nariz ese olor que no es papel sino casi cartón, ese aroma a libro braille, a vieja biblioteca…
esa sensación de volver a ser niña y soñar leyendo.
llorar con el Patito Feo, vibrar con las aventuras de Tom Sawyer, ¡o enfadarme con las mates cuando el límite tiende a cero!
Vosotros que veis el mundo a través de los ojos,   Vosotros que leéis esos libros en tinta, que sólo tenéis que ir a una librería o una biblioteca y tomarlos sin mas, ¡qué afortunados sois!
pero  hay algo que no habéis sentido nunca; algo que, pese a que os tomarais la molestia de aprender braille, jamás podréis vivenciar:
se trata de leer acariciando,, o acariciar leyendo.
¡en eso os llevo ventaja!
¿habrá algo mas hermoso?     Foto de un alfabeto braille

Mi piedra Roseta

Mi piedra roseta
Ayer noche, invitada por mi amiga Mónica, fui a ver una obra de teatro.

Fue en la cuarta pared, un sitio muy bonito donde suelen poner casi siempre cierto teatro algo diferente.

El título de la obra que vimos era mi piedra Roseta, cuyo autor es José Ramón Fernández.

La compañía era Palmira teatro.
Dirección: David Ojeda
Traductora de lengua de signos: Elena Jiménez
Intérpretes: Jesús Barranco, Patricia Ruz, Tomi Ojeda, Christian Gordo, Iris Jugo

Duración: 110min

Además, fuimos con tan buena suerte que era teatro accesible. ¿que en que consiste esto?

bueno, se supone que mediante una serie de herramientas de accesibilidad, se facilita a las personas con diversidad funcional el acceso y la comprensión del teatro de acuerdo a sus necesidades.

También´n nos hablaron de una sesión táctil, que ahí me quedé yo con la duda si es que nos iban a dejar tocar a los actores a nuestras anchas, lo cual me sugería hacerme adicta este tipo de espectáculos definitivamente.

Yo suelo ir bastante al teatro, y salvo alguna indicación puntual, si que es cierto que es un arte que a penas necesita accesibilidad por lo general.

No sé, la cercanía de los actores, los diálogos,, hacen bastante sencillo el disfrutarlo aún yendo sola, pero si que es cierto que se agradece eladaptarlo.

Las ayudantes de dirección andaban de un lado a otro ayudando a las personas con discapacidad, para que todos tuviéramos cuanto necesitáramos, o sea que en ese sentido fueron impecables.

Incluso habían preparado una aplicación para iphone desde la cual conectando nuestro móvil a ella podíamos escuchar las audiodescripciones solo con nuestro teléfono.

¡viva la tecnología!

Pero bueno, yo lo que vengo aquí es a hablar de teatro ¿no?

Y pese a que el tema de la obra era de lo más interesante,

el típico músico atormentado con tendencias suicidas dolorido por un accidente de tráfico, que se niega a seguir tocando, su hermano sordo que quiere ayudar y le pide a una amiga en silla de ruedas que le eche una mano.

Lo que más me gustó fue la presentación de dos personas con dos lesiones recientes, el músico, Bruno,, y la bailarina, Nura, y como ambos viven de forma tan diferente su sufrimiento.

Es lo que encuentro día a día en mi trabajo como fisioterapeuta, un paciente con una fractura de falange distal de la mano derecha haciendo un drama de su situación, y otro con un osteosarcoma, quimioterapia, dolores, y con una alegría y un ánimo desbordantes.

Luego estaba Ariel,, el chico sordo, tratando de comprenderla música mediante el baile, solo para hacer sentir mejor a su hermano.
el tema sugiere, y si bien hubo momentos, frases de anotarlas y casi de recitarlas cada día como adagios de esos de autoayuda, la verdad es que podría haber sido más ágil, más dinámica la obra.
No sé si con el afán de hacer mejor la accesibilidad o que el ritmo de la trama era sí, pero es que ¡se hacía lentísima!

En fin, el tema podía haber dado mucho más de sí.

Bien, es mi primera crítica de teatro, por lo menos en un blog.

¡en la próxima obra lo haré mejor!

Mi primer post

Mi primer post

Supongo que todo el mundo le debe pasar parecido ¿no?

¿que contar en el primer post del primer blog personal?

Pues en ese punto estoy yo.

No es que sea yo muy ambiciosa en cuanto a tener grandes cualidades de escritura,, tampoco en cuanto a conocimientos sobre cómo manejarme con este blog ni ninguno, pero sí que es cierto que una de mis pequeñas metas aquí es aprender de que va todo esto,, de cómo usar muchas de las posibilidades aquí para así poder moverme mejor tanto en la lectura de otros blogs como en el que tengo para mi clínica, el cual, la mayoría de las veces delego su puesta al día en terceras personas.

¿que puedo contar por aquí?

Ni yo misma lo sé,, eso sí, trataré de imponerme mínimo cada semana el plasmar alguna cosilla, no solo para ejercitarme escribiendo, sino para volcar alomejor historias que en otras redes sociales como facebook o twiter me cuesta más expresarme aunque lo lea más gente.

Los temas que me interesan:

En este punto, cuando imaginé mi blog, pensé en que valores algo diferentes puedo yo aportar, y en el fondo me di cuenta de que probablemente casi ninguno, hay grandes escritores, grandes blogueros y grandes programadores informáticos….

Pero a mí me gusta contar cosas, aunque se me da mejor charlar entre amigos que escribir.

Pero mi sueño de haber querido ser periodista me anima un poquito más a esto.

Me encantan los perros, y más si son como en mi caso, mis perros guía, de ahí el nombre de mi blog, donde salen mis tres perros actuales, Xito, Bimba y Nevi, o sea que de ellos, de mis aventuras en el día a día, seguro cuento un montón.

También supongo que de mis historias en fisioterapia, mi profesión, con el debido respeto a la intimidad de mis pacientes y compañeros,, seguro que se me ocurren miles de anécdotas para referir por aquí.

Luego está mi dificultad así como mis ganas de aprender en la informática, la tecnología, internet, no como profesional, sino como una simple usuaria registrada, que además necesita tanto en sus dispositivos como en el ordenador, lectores de pantalla, con todo lo que ello supone, de complicar la vida por la falta de accesibilidad o bien por la carencia en la tecnología adaptada para ciegos, en muchas ocasiones.

Así es que de esto también hablaré, pero no como técnica, sino como usuaria cabreada, que gruñe cuando ni encuentra como rellenar un cuadro para sacar un billete o instalar un programa.

¿que más?

Bien, soy fisio, Granadina, concretamente de un pueblo llamado Dúrcal, y diré las obviedades, me gusta leer, oír música, pasear con los amigos y mis perros…. ¿eso lo pone todo el mundo?

Bueno, pues yo también, y de vez en cuando puedo contar algo de mis viajes, mis libros favoritos, o mi música preferida.

Pido disculpas, pero realmente los blog que más leo últimamente son de fisioterapia, pues los reviso por lo de tener mi clínica en las redes sociales, y también por inquietud profesional y estar un pelín al día en cómo se anda en mi trabajo, o sea que me queda mucho que aprender y compartir….

Entonces: un saludo y yo andaré por aquí, de vez en cuando ladrando en la nube y compartiendo cuanto se me vaya ocurriendo.

¡gracias por leerme!