Duerme bien, Mamá

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

Federico García Lorca.
 

Y el 6 de marzo, amaneció en el hospital, con sus ruidos, sus toses, la algarabía de las enfermeras trajinando, el servicio de limpieza, los sonidos de ambulancias…
  Pero en la habitación 2113  solo había silencio.
 Ni el burbujeo del oxígeno, ni  el run run del suero, ni  el motorcito del colchón anti escaras,  nada, solo el más absoluto y triste silencio que jamás olvidaré.
 
  Ojalá estés ya en tu paraíso, ese que siempre soñaste:
  Fincas  y fincas, montones de olivares bien cuidados.
Marjales y marjales para labrar, almendrales,  azas de trigo,bancaleras de papas, árboles frutales de todo tipo.
Caballones de hortaliza, hileras de flores de todos los colores.
Atadas al cerezo dos borriquillas, una blanca y una negra, porque aún ahora me cuesta elegir cual sería mejor, si la blanca, si la negra.
Un corral con sus ponedoras, sus conejos, sus pitirres, también un par de marranicos chatos, que habrá que engordar desde el verano.
 
  Ahí te alcanzaré yo más tarde o más temprano, ahí esperaré en tu cancela a que me veas y corras como siempre a abrazarme sudando.
 
  Buenos días Mamá.