El origen de la enfermedad

Probablemente estoy sensible en estos últimos tiempos por razones que aquí no hacen al caso, con respecto a la enfermedad y su actitud ante ella;
pero noto en estos días una sensación rara que por momentos me gusta menos. Cada
vez con más frecuencia podemos escuchar y leer en internet a legiones de sabios pontificando sobre el fracaso de la medicina tradicional, sobre que los médicos, fisioterapeutas y enfermeros, sólo tratan los síntomas, descuidando el origen verdadero de la enfermedad.
¡como si los sanitarios notuviéramos humanidad!

Y es ahí donde ellos echan su cuarto a espadas, y cada sabio bien letrado, nos propone alternativas fantásticas de curas milagrosas, vidas supuestamente sanas, complementos nutricionales de todo tipo, dietas con alimentos que nuestros abuelos no se los darían ni a sus animales de granja.

Y ya tenemos ante nosotros el lento cuanto interminable desfile procesional de los siete chakras, las 16572 maneras de realizar el yoga (todas y cada una son la mejor), los 3025 tipos de masajes desorientales en todas las posturas (vamos, el kamasutra de la salud), el taichí, la meditación en todas sus variables….
Y ya el colmo: un famoso deportista, con una rotura del Bíceps femoral, se desplaza a donde Santiago perdió el caballo, para que una señora, calificada de doctora, le ponga placenta de yegua en su lesión como método de curación infalible.
Hubo de retirarse a los 8 minutos (ocho) de partido. Desconozco si la placenta estaba garantizada. En caso contrario, 8 minutos a 3000 euros resulta un poco caro, ¿no?

La medicina ayulbera, la china, la coreana,, la chamánica….
Eso sí, aquí todos hacemos de todo. Sin más títulos que los que cada cual quiera poner en su bonita pero informal consulta.
Estuve yendo un tiempo a un homeópata cuando mi hernia discal digamos que estaba en plena virulencia, y dolía a rabiar ese ciático. Fui porque mi estómago empezaba a ser víctima de tanto antiinflamatorio. A la tercera consulta, el homeópata (que a lo mejor también se decía doctor y todo), ¡me quería hacer una regresión! no sé si para encontrar el origen de mi enfermedad o el caballo de Santiago. Lo que sí sé es que perdió la cliente porque no se puede pedir tanto a la paciencia de una paciente.

Y es que eso de buscarle el origen a la enfermedad, ir a la raíz tiene pan y con qué comerlo.
Porque claro, todos estos gurús, cuando no saben qué hacer ante cosas que no entienden,, que no tienen explicación, les es bien fácil decir que hasta que no se encuentre el origen, y que todo es emocional, no saldrá esa enfermedad. ¿dónde está el origen del cáncer de Lucía,, niña de nueve años que traté y dije adiós en el 2004? ¿Dónde la explicación de las lesiones de los niños del colegio de parálisis cerebral en que trabajé? ¿Dónde el cáncer del perro de mi amiga Loles? ¿Y la esclerosis lateral amiotrófica de Delia? ¿la polio de Nieves?
¿Dónde está el origen emocional de mi ceguera de nacimiento?

Por supuesto, además de aferrarse a sus principios, estos sanadores de pacotilla, inequívocos representantes de la corrupción en la salud, critican sin piedad a la medicina tradicional,, con sus medicamentos agresivos, con sus profesionales deshumanizados, creando dudas e incertidumbres en el paciente, sensación de culpa, y más estrés ante su enfermedad.
Lo más tremendo es que los propios pacientes son defensores a ultranza de sus sanadores, sustituyendo la religión por ellos y convirtiéndose en más integristas si cabe.
¡un poco de coherencia!:
en África mucha gente se muere de hambre y mucha de diarrea. y comería de buena gana todo lo que esos señores dicen que es tan nocivo para nuestra salud.
Cualquier ciudadano del tercer mundo, desearía
tener nuestras vacunas y nuestros antibióticos tan supuestamente malos malísimos.

Estoy agotada de tanto charlatán con los conocimientos suficientes para arreglarnos la vida a todos, enmendándonos la plana con sus imposiciones irrefutables.
Razonemos, fijémonos más en las evidencias científicas a la ora de curar, y no tanto en la evidencia empírica que es súper manipulable.
Por favor, no saltéis esa raya ni terapeutas ni pacientes, que hace que os volváis locos y nos volváis locos a los demás con tanta sabiduría, procedente, en algunos casos, del despecho por haber fracasado en la medicina convencional,
Y en no pocos de las más profundas entrañas del atrevimiento generado en la ignorancia, y han hecho de la duda y la vulnerabilidad del paciente su modus operandi, su modus vivendi, su modus engañandi.

Pero ¡cuidado! Si un paciente, inquieto o desesperado por su enfermedad, pretende recibir más explicaciones, con una regresión, a dos encarnaciones anteriores, (como quien atrasa un reloj),entonces ya está todo arreglado porque se habrá puesto en funcionamiento el modus inventandi, que es el auténtico origen de todos los modos: el modus estafandi .