Estoy de minivacaciones

Veréis, llevo todo el año dejando para esta semanita de vacaciones todo lo que tenía pendiente, ponerme al día con papeleos, retomar el inglés, hacer algo de deporte, grabar mil cosas, leer no sé cuantos libros pendientes, repasar un tocho de artículos de fisioterapia, eso sin contar el gran planazo, hacerle un gran culto a mi cuerpo con todo tipo de homenajes, manicura, inmersiones en cacao, café o lo que se terciara, tomar el sol, embadurnarme de crema, tomar helados…
Pero nada, se me pasa el tiempo volado.
Los trámites del legado de mi madre ya dan la suficiente penita como para no animarme a mucho más.
Pero hay que ponerse las pilas, pues a lo tonto el lunes ya vuelvo al trabajo, y por suerte aún me queda lo mejor de mis vacaciones.
Destacar el reencuentro con mis primitos de Londres.
Y este pellizco en mi corazón, por todo lo qe sucede en Israel, donde hay gente muy querida para mi.
Las buenas intenciones de escribir en mi blog, en estos días, se reducen a esto.
Además, mala cobertura en Dúrcal con vodafone, y una pereza inmensa.
Debe ser que funciono mejor bajo presión.

El gato que está triste y azul

 
  El gato que está triste y azul
 
desde que me dejaste yo no se 
porqué la ventana es más grande sin tu amor
 
El gato que esta en nuestro cielo 
no va a volver a casa si no estás 
no sabes mí amor que noche bella 
presiento que tu estas en esa estrella
 
 
Canción de Roberto Carlos.
 
    ¿os acordáis de la canción de Roberto Carlos?
  Yo la escuché por primera vez de pequeña, en Barcelona, cuando mi Tito Antonio me llevaba a su casa por semana santa de forma solidaria  mientras mis padres amasaban fortunas en Alemania por mi bien y por el de mi hermana.
  Mi prima Conchi, en plena adolescencia soportaba mis preguntas, mis saltitos, y que no la dejara en paz con su novio.
Ella me puso la cinta completa de Roberto Carlos hasta que me aprendí todas sus canciones, me echó por primera vez crema hidratante, me dio a probar los berberechos, el vermú y me explicó cual era la diferencia entre el PC y el P SUC.
Creo que a mis nueve años de edad, sentí que gracias a mi prima, conocía las verdades del mundo por fin.
 
  Pasó el tiempo, y a mi madurez de 14 años, volvió el gato que seguía triste y azul de la mano y de la guitarra de mi primo Juanito.
 Lo mucho que me gustaba oír lo cantarla ¡y lo bien que tocaba esa canción!
  –Por favor primo ¿me la podrías enseñar?
 
  Y de nuevo esa paciencia que solo ciertos primos pueden tener con alguien como yo, y acorde tras acorde, repitiendo mil veces, logró que aprendiera, eso y muchas más canciones,además me mostró músicos y cantautores rebeldes, diferentes, que  jamás había escuchado.
 
  ¡No sabéis lo que fue llegar al cole y bacilar con mis compañeras de que sabía ese temita!
 
¡Uf! luego pasé mi época disco, la heavy,  la hippy, y la de tantas tendencias musicales, y el pobre gatito tan triste,, tan azul  se quedó durmiendo en algún cojín, en algún pajar, en no sé que rincón de mi memoria.
 
Pero hoy, en el desayuno, en mi lista de canciones en el ipad, ha venido a saludarme el jodido gato, ¡y menuda llorera me he dado!
además de por el gato, he aprovechado para llorar por esta semana de asco que llevo, por ese parte que mi jefe me ha puesto por salir antes del curro para aferrarme a los  trocitos de mi madre que quedaban en su casa,
 por Jorge, mi vecino,, que se lo llevó este miércoles un infarto a sus treinta años,
por los adioses que Ana Belén, Sara y yo hemos tenido que dar en estos tres meses a nuestros padres,
por todo lo perdido, amores, desamores….
¡y por ese pobre gatito que sigue ahí solillo! , tan triste, tan azul, que sabe seguro pero tan seguro,  que en mi alma, una lágrima hay.
 
  Aquí dejo la cancioncita, ¡coged la caja de pañuelos!
 
 

 
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