¡Comienzo aventura con nuevo Perro Guía!

   ¡Comienzo aventura con nuevo perro guía!
           Justo unos post pasados comentaba de la nostalgia de mi perra guía que cruzó el arco iris el pasado agosto, de como la recuerdo cada día, a ella y a mis otros perros que ya partieron.
          Más allá de que sean o no mi herramienta mejor para moverme en este mundo loco, mis perros son parte de mí, de mi modo de ser, de mi imagen. Los amo como parte de mi cuerpo y de mi corazón.       Cuando los dejo ir, siento un gran dolor, pero a la vez, el mayor de los agradecimientos por lo afortunada que he sido al tenerlos y compartir tantas aventuras con ellos.
Por todos los buenos ratos, y también los malos que compartimos.            Pero ahora inicio una nueva aventura.
Sabéis que después de perder un perro guía, los usuarios ciegos renovadores tenemos cierta preferencia, y yo, cuando tuve ánimo, empecé el proceso de renovación, que aunque es algo tedioso desde el punto de vista burocrático,  no queda otra,
después de   pasar pruebas médicas, psicológicas, entrevista con trabajadora social, y pruebas de orientación y movilidad, la suerte estuvo echada.      Y sí, estuvo echada porque el 13 de abrir fui convocada para iniciar mi nuevo curso para la adquisición  y acoplamiento con mi nuevo perro guía. Todo estaba preparado y yo estaba lista emocionalmente para emprender este nuevo camino con mi candidato.        Bien sabéis que el 13 de abril todos estábamos en casita, que la escuela de perros guía  se cerró, para los usuarios y se me comunicó que hasta nueva orden, los cursos de perros guía quedaban anulados.        Me pregunté qué sería de mi futuro perro guía, estaría solo en su apartamento de perros con sus dos compañeros de juegos, pero acostumbrado a sus entrenamientos y siendo joven, ¿estaría inquieto? ¿preocupado?        Nos iban contando en redes sociales que los profesionales de la escuela seguían trabajando, pero no es lo mismo dentro que en la ciudad entre tráfico y gente.       A penas si tenía idea de qué iba a ser de mí y de mi perro. Nuevas normas, mascarilla, nueva forma de movernos las personas ciegas en la calle. ¡Pero el jueves pasado recibí la llamada esperada!  El próximo viernes 15 ¡tendré en casa mi nuevo perro!   No iré a la escuela, será una entrega domiciliaria, claro, y supongo, algo diferente.  ¡Estoy feliz!       Que ganas de correr de nuevo por la ciudad en libertad, aunque sea con la mascarilla, creo que el mundo será mejor que ahora.   Sé que en cada paso recordaré a mi perrita, y haré un esfuerzo para que mi nuevo socio no sienta que es mejor ni peor, sino diferente.     ¡Ya os contaré mi aventura!