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febrero 23, 2021

Los amigos de Goleta

Roma, Rolo, Gombo, Kely, Yoky, Jasper… ¡Parte de los amigos de Goleta!

Como he comentado en algún post, los perros guía se divierten trabajando, pero no cabe duda de que deben estar más contenidos, y más disciplinados.

Yo, cuando me es posible, y siempre dependiendo de alguien que venga conmigo, intento llevar a Goleta al campo, en realidad, menos de lo que quisiera, y mucho menos en este tiempo covid19 que nos restringe tanto el movimiento.

El pasado sábado fuimos al   Monte del Pardo, y nos lo pasamos genial.

Goleta corrió, buscó rastros de caza como cualquier perro, comió hierba, arrastró palos y se revolcó en no sé qué cosa asquerosa que no quiero ni saber.

Aproveché para darle un buen cepillado, pues tenía todo el pelo viejo del invierno, y creo que me dejé media perra ahí en el césped porque Goleta se quedó en la mitad de volumen.

Nos encontramos varios perros para jugar.

Sigo pensando que la secta de los perreros es algo especial, y vale la pena pertenecer a ella, es la mayor muestra de inclusismo que ahora tenemos en nuestro país.

Jugamos con un coli, y otros cuantos de no sé qué razas, porque nos da igual con tal de que salten corran  y jueguen

Pero lo mejor fue cuando  conocimos a unos perros especiales, un chico paseaba con una labradora y un galgo, el cual tenía una pata amputada. Él nos contó que ambos perritos los adoptó en un refugio. Ambos, cuando fueron rescatados tenían tres años.  Es decir, alguien los abandonó ya de adultos.

Los animalitos estaban felices jugando y disfrutando con Goleta, yo les repartí unos premios para los tres.

El dueño, incluso tenía el coche adaptado para que el galguito pudiera subir sin problema.

¡Que maravilla de familia!

La injusticia del maltrato a los galgos, es que me parece una atrocidad, y sigo sin entender como los seres humanos son capaces de maltratar y torturar así.

Y cómo, después de un año o más, son capaces de abandonarlos.

Yo, que llevo con Goleta tan sólo 8 meses, es que ya no podría vivir sin ella, sin sus juegos, sin su alegría.

Más allá de su ayuda como perro guía, para mí es algo tan  especial que ya  forma parte de mi vida y hasta de mi persona.